HistoriaDelTraje

Cátedra: Lic. Alfredo Marino

Egipto

 

geografía Egipto
Ubicación geográfica

EL ANTIGUO EGIPTO

 

GEOGRAFÍA

Egipto  corre longitudinal al río Nilo y se encuentra encajonada entre valles, montañas y desiertos, forma parte de la Mesopotamia (en griego “entre ríos”). Si bien el estar a orillas del Nilo les proporcionaba una supuesta fertilidad en las tierras, tenían que enfrentarse a la escacez de lluvias, a las grandes sequías y a las inundaciones, que luego descendian rápidamente dejando una tierra fangosa y habiendose llevado las semillas a su paso; do modo que para poder subsistir debieron crear el sistema de regadío, que les permitiera mantener las tierras fértiles. Construyeron presas para retener el agua de las inundciones y abrieron canales desde los ríos para regar los campos desérticos. La construcción de estas obras, y tantas otras importantes en el Antiguo Egipto, fueron posibles gracias a la gran organización social que estaba controlada por una clase dirigente específica para cada evento. Por lo tanto, las comunidades que estaban a orillas del Tigris y el Éufrates, al ver resueltos los problemas que respectaban a la agricultura, comenzaron a desarrollar otro tipo de actividades, como la producción de alimentos y de productos artesanales, surgió la especificidad en oficios, y creció a gran escala el comercio, la administración y la defensa del territorio.

Este fue un clima propicio para el inicio de las ciudades.

 
Los desbordamientos del Delta del Río Nilo fueron calendarizados de modo de poder anticipar la marea, las crecientes y bajantes, y así poder seguir sacando provecho de sus cualidades. De ahí surgió la casta sacerdotal, capaz de predecir los "enfurecimientos" del Nilo y de ofrecer los sacrificios necesarios para que regresara al cauce deseado en el momento preciso. La rígida separación entre los trabajadores y la casta sacerdotal permitió que se constituyera un poder absoluto, siendo el monarca una figura divina, junto al Sol y al Nilo. La línea sucesoria era femenina, puesto que la condición divina la transmitía la madre y no el padre, el término "Faraón" designaba un título femenino.
Se dice que “el desierto protegía a Egipto de enemigos exteriores”, pero lo cierto es que el río constituía una excelente ruta de transporte, que gracias a los vientos del norte eran fácilmente navegables, y facilitaban la tarea de los invasores, quienes encontraban muy atractiva las tierras mesopotámicas.
El clima fue uno de los grandes factores que determinaron el tipo de indumentaria que usaría la civilización egipcia, desde la materialidad, el color, la forma, la densidad del textil, hasta la situación de uso. Es por ello, que las prendas se confeccionaban mayormente en lino, no solo por ser un junco próspero a orillas del Nilo, sino por su liviandad y ligereza, apto para tolerar las altas temperaturas. De todos modos, existían las telas de lana, algodón y seda, dependiendo de qué se buscara comunicar en ella época y cuáles fueran sus medios. Por ejemplo, la lana fue raramente empleada por considerarse un tejido impuro, al estar asociado a los pueblos asiáticos.
 
Muy peculiar es la constante de la indumentaria egipcia a los largo de sus 3000 años de historia, que se mantuvo fiel a las tipologías tradicionales, no variando el color (blanco), la situación de uso, y, apenas, los largos modulares. Esto se debe, como se dijo más arriba, al clima, cuya elevada temperatura no dejaba muchas opciones. Se trataba de una evolución sobre el mismo vestido base.

La vestimenta de los pueblos varía de acuerdo a múltiples factores: características orográficas y climáticas, características antropológicas, pautas culturales, etc. Todos los pueblos del mundo desarrollaron diversos tipos de calzado que a su vez se manifestaron en una multiplicidad de modelos que respondieron a necesidades propias. El egipcio vivía en un medio ambiente peculiar: desiertos, mesetas pedregosas, marismas y lagunas. Era caminante por excelencia, le era más cómodo ir descalzo, salvo en desiertos puesto que la arena levanta mucho la temperatura y lastima los pies. Las sandalias eran conocidas desde la prehistoria, pero en el caso de Egipto se las usaba en ocasiones especiales. La mayor parte de la indumentaria fue hallada en las tumbas. Sabemos también como se vestían a través de relieves, esculturas o pinturas, pero generalmente vemos al rey y a la familia real, los funcionarios o la elite. Nuestra visión a través de la iconografía, es, en consecuencia, parcial. (Las Sandalias en el Antiguo Egipto, Alejandra R. Cérsosimo)

 

 giza

 

1 faraones

 

 

 

 

LA INDUMENTARIA EGIPCIA

(siempre que analicemos las prendas de moda en una sociedad, encontraremos discrepancias entre las que utilizaban las clases poderosas, y los trabajadores o esclavos)

1. Para los hombres

shenti En el Imperio Antiguo se utilizaba el schenti (Sken-tee), o faldellín, una tela rectangular cuyos extremos se cruzaban y anudaban a la altura de la cadera, y llegaba por encima de las rodillas. En ocasiones utilizaban pieles animales, como el leopardo, otorgándole poder a quienes la usaban, ya sean soldados o figuras religiosas, en eventos sociales o festividades.

Los trabajadores iban desnudos o con un ligero paño de lino, más pequeño, a modo de "chiripá". Estas prendas eran un elemento indispensable, sobretodo para quienes debían trabajar a plena luz del día, posibilitándoles el movimiento y alivianándolos de ropa.

 

En el Imperio Medio, el schenti se alargó, los hombres comenzaron a utilizar elaborados adornos prendidos al cinto, y a finales de este periodo usaron un doble schenti con una faja triangular.

frente y espalda

En el Imperio Nuevo, los hombres importantes solían utilizar una capa o saya  sobre los hombros para cubrirse el torso. Las prendas eran las mismas, pero compuestas de piezas de tela más grandes y con drapeados más intrincados y decorados. Ambos sexos utilizaban schenti drapeados y plisados, sostenidos por prendedores, tirantes o fajas, y con mangas hasta los codos. En este punto, el vestir egipcio se vio influenciado por los persas griegos que sucesivamente los conquistaron hasta la victoria romana.

Los hombres cambiaban su vestimenta con mayor frecuencia que las mujeres, se estima según los pictogramas que los hombres tenían más de 40 indumentos distintos de variada forma, largo y detalle. Sin embargo, son las mujeres quienes introducen mayores cambios.

faraon

 

 

 

 

2. Para las mujeres

En el Imperio Antiguo el kalasiris o túnicas carecían de cortes y costuras, eran paños envolventes, drapeadas al cuerpo; eran ajustadas y caían desde el pecho hasta los tobillos, sujetas por anchos  tirantes. La sobriedad tanto en la indumentaria como en el peinado marca la pauta de esta época. El vestido femenino evolucionará a lo largo de la historia de Egipto, mientras que el del hombre mantendrá el schenti corto.

 

kalasiris cantaromujer con kalasiris

En el Imperio Medio el busto se muestra sin reparos, la túnica ajustada desde debajo del pecho hasta el tobillo. Había modelos de trajes amplios con mangas, pero no era lo habitual.

En cambio, el Imperio Nuevo es el auge de las transparencias y los pliegues, marcando el cuerpo con otra sensibilidad y logrando una silueta de curvas suaves. El kalasiris se sujetaba a la cintura con fajines de colores o cenefas, que se entreabrían dejando ver las piernas de sus dueñas. Ciertas veces se cosían plaquitas, de fayenza o pasta de cristal, que al caminar chocaban entre sí produciendo un sugerente sonido como de campanillas.  

hombre

Sobre el kalasiris se superponía una saya o capa corta plisada, con la que se cubría los hombros en forma de abanico.

El kalasiris que usaban las mujeres de los campesinos y artesanos, eran más amplios, permitiéndoles trabajar con mayor comodidad.

ACCESORIOS

Dado que las tipologías de la indumentaria no variaban mucho, eran necesarios los accesorios para lograr distinción y prestigio.

Las Pelucas se realizaban con cabello natural o con fibras vegetales. Los sacerdotes tomaron la costumbre de afeitarse la cabeza y el rostro, así como todo el cuerpo, en señal de pureza, y así los siguieron los nobles. Aunque hay ejemplos, en el Imperio Antiguo, de funcionarios con bigotes. El uso de la barba no era habitual aunque se la encontrase en campesinos desaseados o en quienes la dejaban crecer como señal de duelo. Esa barba en nada se asemejaba a la de los faraones, en lapislázuli, que era señal de divinidad.

Tanto las mujeres como los hombres se afeitaban el cuerpo entero, incluyendo la cabeza. El pelo en un país con intenso calor, era poco querido entre los egipcios. Sin embargo, las pelucas, de melena corta durante el Imperio Antiguo y alargándose hacia el Imperio Nuevo, se usaban como elemento de connotación erótica, al igual que el tipo de peinado que llevasen.
 
“Así, por ejemplo, “En el cuento de los Dos Hermanos”, la esposa del hermano mayor, intenta seducir a su cuñado valiéndose del atractivo que le da su peluca. O también en el cuento “El Broche de Turquesa”, el Rey Snofrú se divertía con “… veinte muchachas de pechos bien formados y cabellos rizados…”. O, el caso de la amante que, avergonzada, se excusa por no haber arreglado adecuadamente sus cabellos debido a la prisa por correr hacia su amado, cuando dice “… Sólo he trenzado la mitad de mi peinado, vine a toda prisa y descuidé mi tocado.”. Cuando una mujer se citaba con su amado o se preparaba para el amor, se dedicaba mucho más y tenía más cuidado en arreglar su peluca o en aparecer muy bien peinada. Tan importante era el llevar bien peinada la peluca que, las sirvientas arreglaban el cabello de las damas invitadas a un banquete. “ (“La Indumentaria egipcia, por Joana Baqué) peluca

 peluca 2
Durante el Imperio Medio el tratamiento dado a las pelucas se iría complejizando, se trataría de pelucas más pesadas, en forma de rollo (imitando la iconografía de la diosa Hat-Hor), bipartitas, tripartitas, y cuadradas, estarían adornadas con moños o piezas de oro.

A continuación se puede ver una peluca cuadrada trenzada con las puntas cosidas para que no se desarmaran y un paño bordado en piedras semipreciosas cubriendola. Debajo a la izquierda otra peluca tripartita, dividida en tres particiones, dos a cada lado y una más emplia que caía en la espalda. A la derecha se pueden ver a las doncellas que atendían en los banquetes que iban con las cabezas rasuradas o con algunos mechones. En la imagen aparecen de un tamaño inferior, que a nuestras reglas de proporciones podríamos considerar niñas, pero nótese que la proporción de ellas es de una mujer adulta, pero la ley pictórica egipcia establecía una relación de tamaño-jerarquía.

peluca 3

Isis pelucas con chicos

 

En el Imperio Nuevo las pelucas eran más pesadas, con pequeñas trenzas, tirabuzones u ondas a media espalda, y adornadas con joyas semi preciosas o con coronas de nenúfares.

Las pelucas se guardaban en cajas junto a las “tenacillas” para ondular el cabello, y la cera de abeja para fijar las ondas.

Las sirvientas, no utilizaban pelucas y llevaban el cabello largo.

pelucas imperio medio

Se encontró un taller de pelucas con vasos de alabastro que contenía pelo humano, redes de lino en forma de gorro que servían de base para las pelucas y que se ataban a la cabeza, una caja que contenía alfileres de hueso, una punzón de bronce, y fragmentos de dos cuchillos de sílex. Acudían a un modelo de cabeza en el cual se trazaban en líneas negras la estructura de la peluca, tratamiento que se hace hoy en día para sombreros, incluso el que hacen los sastres de alta costura sobre el cuerpo del maniquí.

Para cubrir la cabeza usaban un tocado particular, el Claf, conformaba por un lienzo de lino aprestado en forma cuadrangular cuyos extremos superiores se sujetaban bajo la nuca quedando bien firmes por sobre la frente, y quedando los extremos inferiores sueltos a los lados cubriendo la cabeza. (como se puede ver en la imagen de la derecha).

 

claft

Los trabajadores podían utilizar paños de lino atados detrás de la nuca con algún cordón, evitando así el polvo y la suciedad en su cabello, que el sudor no descendiera a su ojos y que el cabello no estorbara en su tarea. Este paño era llamado “el paño de los aventadores”. (ver la imagen del ángulo inferior derecho).

La utilización de una diadema de oro y piedras semipreciosas y la piel de un felino, como el leopardo, rodeando el torso a modo de capa y sujeta con sus propias garras, eran símbolo de realeza. Más arriba vemos una diadema con el símbolo de la serpiente cobra o uraeus, símbolo de la soberanía.

También utilizaban un gorro, como base de las pelucas, que podían colocarselo solo para cubrir el cráneo rasurado. redes

El calzado más utilizado eran las sandalias cuya materia prima era, generalmente, el junco o el papiro. Los egipcios eran duchos en el curtido del cuero, el cual utilizaban como tiradores para las túnicas, o bien, en el calzado, por cierto muy costosos. Las sandalias comunes o para la vida cotidiana se hacían de papiro, las especiales en cuero, madera, hojas de palmera, metales preciosos y hasta marfil de elefante.

En egipcio sandalia se denomina “tbwt”, las había en negro o en blanco de acuerdo a la situación de uso, las blancas eran de uso ritual, y las negras de uso diario. En la vida cotidiana el hombre común iba descalzo y solo en ocasiones especiales usaba sandalias. Cuando tenían que ir a algún sitio las portaban en la mano o las ataban al extremo de un bastón, y las calzaban cuando llegaban a destino.


El rey, en cambio, poseían un funcionario cuyo título nobiliario era el de "Porta sandalias del Rey", miembro de la familia real que llevaba las sandalias atadas a su muñeca izquierda y un cuenco en su mano derecha, una caja pequeña atada alrededor de su cuello que contendría el sello del rey, y un taparrabos de dos largas tiras que colgaban sobre sus muslos. Una de las teorías dice que el cuenco servía para recoger la sangre de la víctima en la ceremonia del mazazo en la nuca. En estas ocasiones el porta sandalias era la mano derecha del rey, adquiriendo un rol de gran importancia, y sugiriendo por metonimia las connotaciones que tenía en su época el calzado, considerándose incluso, según la iconografía, símbolo de la vida.

xx porta sandalia perfil

Otra interpretación sobre la importancia de este calzado es la de su finada autoridad, al usar los faraones sandalias con la punta levantada señalando al cielo, al espíritu elevado; y a su vez, representaban en su suela a los enemigos de modo que mágicamente el rey los pisoteara cada vez que daba un paso, y quedase por sentado su predominio.

Los trabajadores vestían un schenti simple y sandalias de junco que eran provistos por el Estado, además de una pieza de fino lino para ocasiones especiales. Los niños de las clases trabajadoras iban desnudos y descalzos hasta la pubertad, por lo tanto no hay calzados de esta tipología.

No se encontraron talleres de artesanos que se dedicasen a estos fines, por lo que se piensa que eran realizadas por las mujeres en el hogar.

De acuerdo a las condiciones climáticas y geográficas, el caminar no era tarea fácil, por lo que se valían de compresas, ungüentos, pomadas, bálsamos, vendajes y otros métodos para curar las enfermedades y dolencias de los pies, como así el dolor de pantorrillas, la picazón y los calambres. Para curar la hinchazón, por ejemplo, se recomendaba esparcirse larva de renacuajo cocida en aceite.

El proceso del teñido de telas se introdujo muy lento en Egipto. Sin embargo, a pesar de ser sus túnicas blancas, no escaseaba el color. Los brazaletes, aros, colgantes, anillos y tobilleras estaban hechos en piedras semi preciosas o en arcilla, bañados en azules, verdes, marrones y dorados que contrastaban con las túnicas.

También utilizaban valonas (grandes cuellos que se colocaban sobre los hombros y se cerraban bajo la nuca) y fajas, bordadas con hilos de oro y piedras semipreciosas, que colocaban sobre la piel o sobre las túnicas. En el Imperio Nuevo se introdujo, bajo la influencia de los Sirios, los bordados con motivos de la flor de loto, el papiro, pájaros en vuelo y formas geométricas. Emblemas sacros, como el escarabajo y el áspid (pequeña víbora venenosa) eran usados por la nobleza y el clero.

 

Como suele suceder en la Historia del Arte - según nuestro punto de vista occidental y nuestro modo de analizar y clasificar por Edades – los periodos se inivian con bases más simples y austeras, y a medida que el hombre comienza a formular preguntas y a intentar buscar respuestas, el pensamiento y el obrar se complejizan y adquieren gran dinamismo. Al no ser las respuestas satisfactorias, va aumentando la angustia, llegando incluso a hastiar y confundir, y cuestionar, provocando un quiebre y llconduciendo al nacimiento de una nueva era, más limpia y simple.


HIGIENE

A diferencia de otras civilizaciones, la egipcia tenía un gran sentido de la higiene, considerándola no sólo ritual si no necesaria, ya sea para mantener bello y puro el cuerpo que luego pasaría a mejor vida, o para ayudarles a soportar el clima y mantener el cuerpo fresco. Solían, a su vez, lavar constantemente sus prendas a utilizar obteniendo una imagen impecable.

  • El Aseo:

Actividad que se realizaba diariamente, varias veces al día, es preciso aclarar que por las familias mas acaudaladas. Su baño consistía en una suerte de ducha, pasaban el agua a través de un cestillo que la dispersaba como si se tratara de un tamizado. Al bajar el sol, se refrescaban en las aguas del estanque que toda buena familia tenía en la parte central de su patio.
La gente trabajadora, a la hora de su aseo personal, se introducía en una bacha (lo que hoy en día sería una bañadera), donde iban vertiendo el agua, con otra vacija más pequeña. Para lavarse manos y cara, disponían de jofainas o lavabos. Los menos agraciados, o los esclavos, se bañaban en el Nilo o en canales aledaños.
Un baño alternativo, realizado generalmente por los soldados en campaña, era fregarse el cuerpo con arena para despojarse de la suciedad. 
Dado que las altas temperaturas sometían al cuerpo a una transpiración excesiva, los beneficios del baño duraban poco, por lo que inventaron el desodorante, realizado a partir de trementina e incienso en polvo, o de incienso, alumbre y mirra, aplicados en diferentes partes del cuerpo.
Por las mañanas y luego de cada comida, recurrían al aseo bucal, que consistía en enjuagues de nitrita o natrón disuelto en agua. De tener halitosis (mal aliento), tomaban una pastilla de kifi, mezcla de semillas de alholva molidas, incienso, mirra, bayas de enebro, resina de acacia, pasas y miel.  

  • El Embellecimiento:

Ya en ese entonces recurrían a la exfoliación para mantener la piel tersa, suave y limpia de impurezas. Se untaban sobre el cuerpo, la cara y las manos, una pasta compuesta por polvo de alabastro, natrón rojo, sal y miel, que luego enjuagaban con agua, y secaban. Para evitar que la piel se resecara en contacto con la arena, el viento seco y el sol, la mantenían húmeda con ungüentos, logrando una piel suave y elástica. Éstos se hacían a partir de aceites tanto animales como vegetales, se empleaban grasas de hipopótamo, cocodrilo y gato. Los egipcios también conocieron los beneficios terapéuticos de los masajes corporales con aceites y otros ungüentos.
Mantener un rostro joven ha sido y es la lucha del hombre y la mujer desde la Antigüedad.
La mujer egipcia no se exponía al sol, y las campesinas lo hacían sólo en época de cosecha. Para combatir las arrugas y pecas una buena opción era aplicarse a diario una pasta de resina de terebínto, cera de abeja, behen fresco, hierbas de chipre y aceite de alholva, previamente triturada y macerada.


MAQUILLAJE
Cuando los hombres y las mujeres del antiguo Egipto se maquillaban los ojos, no lo hacían solamente para resaltar la belleza de los mismos. El mesdemet o khol , que obtenían  de la galena (sulfuro de plomo) o de la antimonita (sulfuro de antimonio), lo empleaban también para prevenir enfermedades oculares, como repelente de moscas y para evitar el reflejo del sol. A su vez, cuando se pintaban los ojos, representaban a Horus, amuleto con el que invocaban la protección mágica de su persona. Por un tiempo también se empleó una sombra verde, udju, que se obtenía de la malaquita.
Oscurecían sus cejas y pestañas con polvo de galena mezclado con agua que se aplicaba con palitos de madera, metal o hueso. Este sería el antecedente de lo que hoy conocemos como Rimmel.
A los labios se les aplicaba, con pincel o con el dedo, oxido de hierro humedecido, dándoles una tonalidad rojiza, pintura que por un tiempo también se lo aplicó sobre los pómulos.


Desde estos tiempos eran frecuentes las pinzas de depilar, las cuchillas para rasurar, los tarros para ungüentos, recipientes  para el khol, espejos, peines de hueso o madera, y pinceles, entre otro sinnúmero de elementos de tocador. El peine arrastraba la suciedad y las liendres, sobretodo los piojos, portadores de enfermedades como el tifus.
Las canas eran un problema para las mujeres ya desde ese tiempo, por ello optaban por cubrírselas con diferentes tónicos: como henna, sangre de vaca negra hervida y mezclada con aceite, o  grasa de serpiente negra. El olor que emanaba de estos ungüentos no era nada agradable, por lo que recurrían a esencias para aplacarlo. Otro efecto no deseado era la opacidad y resecamiento del cabello, debiendo recurrir a las yemas de los huevos del cuervo negro para devolverle el brillo e hidratación.
Tanto los hombres como las mujeres se hacían la manicura y pedicura, y utilizaban barniz o laca blanca para decorar sus uñas

 

ARTE
Podría decirse las primeras obras artísticas se encuentran hacia el 4.000 a.C. en el desierto egipcio, con las cerámicas pintadas con figuras primitivas de animales. Las creencias religiosas favorecieron el desarrollo de la representación plástica, en la constante búsqueda de medios adecuados para expresarse. Creían en la inmortalidad del alma y del cuerpo, ya que el clima extremadamente seco y al suelo arenoso, momificaban los cadáveres sin apenas elaboración humana. Las tumbas estaban bajo las propias casas, acompañando a los vivos, y los difuntos eran agasajados regularmente proveyéndolos de comida, vestido y armas. Los pudientes, construían casas exclusivas para los difuntos, cuyos interiores adornaban con frescos y bajorrelieves de la imagen del fallecido, de modo de que éste pudiera disfrutar eternamente de los placeres terrenales. Sin embargo, el estilo pictórico ceremonial utilizado en las tumbas no era el único que se practicaba, muchos egipcios aún en vida pintaban murales en sus casas.
Realidad constante y sin cambios
Las primeras pinturas, al igual que las pinturas rupestres, constaban de siluetas planas que flotaban en espacios no demarcados por encuadramientos o líneas de tierra u horizonte. A pesar de los recursos pictóricos aparentemente austeros, sus pinturas poseen vida y movimiento, se puede percibir el caminar de las siluetas o los gestos angustiados vibrantes de dolor. (Lo mismo sucede con la indumentaria, que se mantiene casi inalterada a lo largo de los años). La importancia residía en la «esencia eterna», lo que constituía su visión de la realidad constante y sin cambios. Por lo tanto, su arte no se preocupaba de las variaciones para un mayor encanto visual, e incluso sus agudas observaciones de la naturaleza estaban sujetas a formas estandarizadas que muchas veces se convertían en símbolos. No se debe a ningún tipo de «primitivismo» el hecho de que sus escenas parezcan decididamente irreales: su habilidad técnica y su evidente comprensión de las formas naturales deja esta cuestión bien clara; más bien es la consecuencia directa de la función esencialmente intelectual de su arte. Cada sujeto se mostraba desde el ángulo que lo hacía más fácilmente identificable y, según una escala basada en el rango, de mayor o menor tamaño según la jerarquía social. Esto daba lugar a imágenes esquemáticas y de muchas formas. Esta dominante preocupación por la claridad y la representación «rigurosa» se aplicaba a todo tipo de temas, y por eso, la cabeza humana siempre se muestra de perfil, aunque los ojos se dibujan de frente. Por esta razón no hay perspectiva en la pintura egipcia, todo aparece en dos dimensiones.
La mayoría de las pinturas murales egipcias se crearon con la técnica de fresco secco. Según este método, la pintura al temple se aplicaba sobre yeso que previamente se había dejado secar, a diferencia del buon fresco, en el que la pintura se aplica sobre yeso húmedo.

Normas de representación

Hacia el 3.200 a.C. se produjo un avance que estableció las características que han de mantenerse invariables hasta el fin del Imperio: surge la línea de suelo sobre la cual se alinean las figuras, las mismas se someten a una rígida jerarquización de tamaños establecida por pautas simbólicas, determinando que el tamaño del sujeto representado debía ser directamente proporcional a su status divino. Se trataba de una conjunción entre un arte figurativo más realista y uno más abstracto, el de la pictografía.

La representación de la figura humana se realizaba según la llamada "regla de proporción", un estricto sistema geométrico de cuadrículas que aseguraba la repetición exacta de la forma ideal egipcia a cualquier escala y en cualquier posición. Era un sistema infalible que regulaba las distancias exactas entre las partes del cuerpo, que se dividía en 18 unidades de igual tamaño situadas en relación a unos puntos fijos de la cuadrícula; incluso especificaba la anchura exacta de la zancada de las figuras que aparecían andando y la distancia entre los pies (ambos pies se reproducían por la cara interna) en las figuras que estaban de pie.

Se inicia el Imperio Antiguo cuando Narmer unifica el Alto y el Bajo Nilo erigiéndose como primer faraón de la primera dinastía de 35. Bajo su reinado terminan de establecerse los códigos estéticos de la pintura y el bajorrelieve (estas dos técnicas se mezclan frecuentemente y se superponen para realzar las figuras). Se establece una frontalidad para las figuras que han de verse completamente desde su punto óptimo. Ha de plasmarse todo lo que caracteriza al modelo genérico.

  1. Para el hombre se reflejan los dos pies de perfil, que es su forma más representativa, y se colocan ambos del mismo lado, como las manos (es decir, aparecen dos manos izquierdas, dos pies izquierdos, para no ocultar tras el perfil el quinto dedo).
  2. El rostro también aparece de perfil, pero el rasgo más importante de éste, el ojo, se coloca de frente.
  • El torso se dibuja de frente completamente, excepto los senos femeninos o pezones masculinos, que aparecen alineados ambos de perfil en uno de los lados.
  • Igualmente de perfil se representan las caderas y las piernas, de las cuales una se avanza, para dejar ver el sexo.

 

Con esta recomposición de la figura humana, la lectura correcta no es la de que las figuras se desplazan de derecha a izquierda, sino que avanzan de frente hacia el espectador desde la superficie pintada. Estos convencionalismos tan complejos se establecían como un alfabeto en el cual la menor desviación suponía una falta de ortografía. Saber leer y escribir era un privilegio reservado a las clases más altas, puesto que un escriba necesitaba años de aprendizaje y práctica. Es por eso que estos altos funcionarios aparecen representados con la misma dignidad que un sacerdote o un príncipe.

Estos cánones de representación se aplicaban a las imágenes de dioses y a la familia real. Cuanto menor era el rango del representado, mayor libertad se permitía a su imagen. Así, los esclavos y campesinos se pintan de una manera extremadamente naturalista. Las figuras se sujetaban a un canon anatómico concreto, sobre una cuadrícula dividida en 18 cuadrados de largo. A partir de esta retícula podían aumentarse los tamaños sin perder nunca la proporción "correcta" de las figuras.

Tras el Imperio Antiguo se sucedió un período de inestabilidad, en el cual el poder faraónico se disolvió en territorios feudales. Se produjo entonces una cierta democratización del “Más Allá", que ya no se restringe a las figuras divinas, sino a las posibilidades económicas del cliente que pudiera pagarse la momificación y la mansión sepulcral.

Relajación del estilo

El Imperio Nuevo, se pasó a una política expansionista. Este imperialismo puso en contacto su arte con formas extranjeras, que se adoptaron en mínima medida. Se desarrolló en el arte sepulcral el tema del banquete y los festejos, puesto que se introduce una nueva moda: los familiares del difunto se trasladan en ciertas fechas a la mansión del muerto para celebrar determinados rituales. De esta manera, las pinturas ya no se dedican únicamente al espíritu del muerto, sino a la contemplación de los vivos. Esto vivificó el estilo, abandonándose la rigidez.

La máxima relajación del estilo llegó en forma de revolución religiosa, el faraón Amenofis IV renunció a su nombre por el de Akhenaton, a sus dioses por Aton (primer caso de monoteísmo), y a la estructura social preestablecida en contra de sacerdotes y funcionariado. Feo, enfermo, renunció a la representación conceptual que embellece el cuerpo humano, para aparecer en su realidad corporal. Su esposa, Nefertiti, ha quedado por ese mismo realismo como la reina indiscutible de la belleza en la Antigüedad. El sucesor de Akhenaton fue Tuthankamon, casi adolescente al subir al trono, casado con una niña. Reinó 18 meses, los sacerdotes envenenaron a él y a su esposa. Luego reinó la dinastía de Ramsés, en la cual se produjo el esplendor del arte colosal, con las pirámides y las enormes composiciones pictóricas. Imperio en decadencia: Egipto sufrió sucesivas invasiones de sus enemigos tradicionales: asirios, persas y Alejandro Magno (emperador de la Grecia Helenística).

 

 

AMULETOS TRADICIONALES


1. ANKH o CRUZ ANSADA:

La cruz ansada, junto con el ojo de udjat y el escarabajo, compone la trilogía de amuletos más característicos del antiguo Egipto. Su imagen es similar a la cruz cristiana; varía la parte superior, que presenta una forma ovalada a modo de asa. Los egipcios consideraban a esta cruz como el símbolo de la vida, y era uno de los principales atributos de la diosa Isis, que fue quien consiguió devolver la vida a su esposo y hermano Osiris. Son muy numerosos los grabados y esculturas en los que aparece un dios o diosa con la cruz en la mano, acercándosela a la nariz de algún otro dios o protegido. Con este gesto el portador de la cruz insuflaba aliento de vida al otro, quien a su vez, lo recibía a través de las “ventanas” de su nariz. La cruz ansada representa la vida en un amplio concepto. Es la vida con mayúscula, la que no acaba con la muerte, la que resurge y continúa. Por eso, se aplicaba a la frente de los faraones, para que su visión de la eternidad prevaleciera durante todo su mandato por encima de cualquier contratiempo. Por tanto, como amuleto, favorece la longevidad y la sabiduría de quien ha vivido muchas vidas.

  • EL ESCARABAJO SAGRADO o  ESCARABAJO PELOTERO


El escarabajo pelotero tuvo un papel muy destacado como animal simbólico de protección, ya que representaba la inmortalidad del alma a través de los ciclos de reencarnaciones. Como amuleto aseguraba una muerte digna con un feliz tránsito, y su poder talismánico se extendió hasta Grecia y el arte paleocristiano. Cuando quería engendrar, formaba una bola de estiércol con sus patas traseras durante un recorrido que siempre se dirigía del este hacia el oeste, al igual que el recorrido del Sol. En la bola depositaba su simiente y la enterraba durante un tiempo para después desenterrarla y arrojarla al agua. Más tarde, de esa bola nacería un nuevo escarabajo, la larva utilizará el estiércol como alimento y al terminarlo los pequeños escarabajos emergerán a la superficie; de ahí, la analogía con el hombre que muere y es enterrado para después renacer.

El valor del escarabajo como amuleto aún se mantiene, especialmente representado en el típico escarabajo egipcio de color azul, color que produce una sensación de calma y profundidad, a la vez que favorece el espíritu y el despego material.

Se lo relaciona con el sol por las antenas tipo rayo y la esfera de estiércol que traslada. Se creía el dios escarabajo Khepera empujaba el sol a través del cielo como el escarabajo lo hacía con la esfera de estiércol, a modo de comprender el movimiento de los planetas. Durante el Imperio Nuevo los amuletos de los escarabajos se colocaban sobre el corazón de los momificados, los mismos que se pesaban en el juicio final contra la pluma de la verdad. Los amuletos solían estar grabados con un conjuro del Libro de los Muertos que le suplicaba al corazón que no fuera un testigo en su contra.

 

CEREMONIAS SAGRADAS

Finalidades de los ritos mágicos:

  1. ritos agrarios para provocar la inundación de los ríos y asegurar la cosecha
  2. ritos para procurar la resurrección de los difuntos: ceremonias fúnebres.
  3. ritos para curar la enfermedad
  4. ritos para la fertilidad (tanto humana, animal o vegetal).

 

RITUALES DE AUTOFECUNDACIÓN / FERTILIDAD

Se creía la autoestimulación femenina estaba estrechamente ligada a la autofecundación del principio de la Diosa Hermafrodita, con la autoestimulación se pretendía aumentar la fertilidad de la naturaleza; la reproducción de los animales; o provocar mágicamente el embarazo femenino, ya que no se creía que el varón tuviera capacidad reproductora.

En la familia era la madre la que aparecía como fuente de toda vida, de un modo particular en esa época en que la unión conyugal no existía de modo estable. Se creía que la reproducción era asexuada, sin cooperación del sexo masculino. La sucesión y la herencia al trono era por vía matrilineal: la genealogía se establecía a partir de mujer, solo era certero quien era la madre de los descendientes, no se tenía en cuenta al padre.

La autoestimulación se realizaban con obras de arte, que por el tamaño y forma evidencian que serían usados en rituales de autoestimulación. La similitud de forma y tamaño con los vibradores actuales es tan asombrosa que sería poco sincero no relacionarlos.

Algunas esculturillas egipcias hermafroditas, usadas en las prácticas masturbatorias, serían de terracota y se remontarían al año 4500 AC (anterior al imperio egipcio). En estos ritos también usaban alabastros, vasijas contenedoras de perfumes talladas en piedra de alabastro (de la ciudad Alabastros) con forma fálica cilíndrica y base redonda, con dos asitas por donde pasaban hilo para colgar al cuello, que evidencian su función de talismán. Quizás las mismas vasijas serían usadas por las sacerdotisas en ceremonias sagradas orgiásticas a modo de falos para la masturbación. De ahí provendría el hecho de que en griego la palabra "alabastro" pasase a significar "insaciable", característica de la Diosa del Amor y de sus sacerdotisas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


BIBLIOGRAFÍA

 

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  2. http://www.civilization.ca/civil/egypt/egcl06e.html
  3. http://www.institutoestudiosantiguoegipto.com/la_belleza_y_la_higiene_en_el_an.htm
  4. http://www.transoxiana.org/0104/sandalias.html
  5. http://usuarios.lycos.es/odiseomalaga/ph_02.htm
  6. http://www.imageandart.com/tutoriales/historia_arte/mundo_antiguo/egipto.html.
  7. http://www.astrologia.ws/talismanes/index.html
  8. The History of Middle Eastern and Western Dress, Britanica.com
  9. Women in Ancient Egypt, Barbara Watterson, St. Martin's Press, 1991
  10. La Vida Cotidiana de los Egipcios, F. Cimmino, Madrid, 1991.
  11. Las Mujeres en el Antiguo Egipto, G. Robbins, Madrid, 1996.
  12. Pharaonic Egyptian Clothing, Vogelsang-Eastwood, Leiden, 1993.
  13. Costume e Cultura dell’ Aantico Egitto. De Narmer a Cleopatra, E. Zoffli, Milan, 1991.
  14. Historia Universal, vol 1 Prehistoria y Primeras Civilizaciones, Ed. Sol 90, Barcelona, 2004.

LOS PERÍODOS HISTÓRICOS

Se sabe que hacia el año 3000 a.C. el país fue unificado bajo un sistema monárquico. Un rey, Menes, lo habría llevado a cabo. Los períodos y dinastías se originan como sigue:

Período Tinita (3000-2778 a.C.)
Capital Tinis – Dinastías I y II
Controlan las crecientes del Río Nilo

 

Imperio Antiguo (2278-2263 a.C.)
Capital Menfis – Dinastías III a VI
Importancia del poder de los reyes (faraones)
Construcción de las grandes pirámides

 

Primer período intermedio (2263 – 2050 a.C.)
Crisis interna, decadencia y anarquía política
Dinastías VII a X

 

Imperio medio (2050 – 1730 a.C.)
Capital Tebas y Luego Menfis – Dinastías XI a XIV
Extensión de su imperio hacia Palestina y Fenicia

 

Segundo período intermedio (1730 – 1580 a.C.)
Otra crisis, ahora por la invasión de los “hicsos”
(estos introducen el carro de guerra y el caballo)
Dinastías XV a XVII

 

Imperio nuevo (1580 –1085 a.C.)
Capital Tebas
Afirmación del imperio y conquista de nuevos territorios
Se destacan Tutmosis III, Dinastía XVIII y Ramsés II, Dinastía XIX

 

La declinación (a partir de 1085 a.C. en adelante)
También llamada Época Baja
Dinastías XXI a XXX