HistoriaDelTraje

Lic. Alfredo Marino

1930 a 1960

por Gisela Pozzetti

 

Indumentaria

Con la gran depresión y desempleo debidos a la crisis de la bolsa de Nueva York, los coloridos excesos de los felices veintes desaparecieron. Durante los primeros años de la década, los diseñadores abandonaron las costosas técnicas decorativas realizadas por famosas casas de París como Lesage, quienes sobrevivieron a la crisis adaptando temporalmente los diseños para bordados a una técnica más económica como el estampado.

 

Los cambios en el traje de la época no se manifestaron sólo en sus materiales y decoración, sino también en su forma, generando una nueva silueta. Las faldas que durante los años veinte habían llegado a la altura de las rodillas, vuelven a cubrir las piernas, las cinturas se destacan en su lugar y el busto reaparece lentamente. El largo de la falda está por primera vez asociado al momento del día, el modelo diurno tiene su ruedo a 35 cms del suelo, por la tarde baja a 5 cms y para la noche cubre las piernas por completo. Las curvas nuevamente serán deseadas, aunque muy suaves, en una figura delgada y estilizada. La belleza se liga fuertemente a lo saludable, colocando a la vida al aire libre y a los deportes entre las actividades favoritas de las mujeres.

Se destaca un gran uso de accesorios, ya que con ellos se puede actualizar y distinguir un traje simple y versatil. Entre los favoritos se cuentan los lentes para sol con marcos de carey, los cinturones, los guantes, las carteras-sobre y los sombreros para el día. Con los vestidos de noche se llevan sandalias de taco alto con punta abierta y pulsera, frecuentemente realizadas con telas y cueros a juego con el vestido. Dos diseñadores de calzado sobresalen por sus innovaciones en el uso de plataformas, Roger Vivier en Francia y Salvatore Ferragamo en Italia.

Dentro de estas tendencias generales, los diseñadores se diferenciarán entre sí inspirándose para sus creaciones en fuentes históricas y escapistas: el glamour de Hollywood, el neoclasicismo, la época victoriana, el Surrealismo y diversos estilos étnicos. Estas influencias se verán también en el armado de las vidrieras, en la fotografía de moda y en la ilustración de revistas.

Comenzando el año 1939, probablemente reflejando la cercanía de la guerra, se puede apreciar en las pasarelas el uso de pasamanería aplicada con un estilo similar al de los uniformes militares. Las revistas de moda hablan sobre los colores favoritos del momento usando adjetivos tales como: amenazantes azules, tormentosos verdes o grises niebla. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la moda estará motivada por la necesidad, las mujeres necesitan un guardaropas mínimo y muy versatil. La manufactura de telas estará enfocada en la producción de textiles para uso militar, lana para los uniformes, seda para los paracaídas y bolsas para pólvora. Para los trajes de los civiles se usará rayón o viscosa. Los diseñadores de parís y Londres presentarán colecciones haciendo énfasis en la practicidad de las prendas: sacos con capucha, trajes con grandes bolsillos, carteras con espacio suficiente para llevar máscaras de gas, zapatos bajos, etc.

 

Con París fuera de competencia, los diseñadores de Nueva York y Londres tuvieron una gran oportunidad de desarrollar sus talentos, a pesar de la escasez y restricciones. En Francia y en Inglaterra se organizaron un sistemas de racionamiento para reducir la demanda y asegurarse una distribución equitativa entre los consumidores, mediante cupones que eran entregados anualmente a cada persona y debían ser presentados para la compra de cualquier prenda de vestir, incluídas las medias.

La silueta predominante durante la primera mitad de la década del cuarenta, será de hombros anchos y cuadrados debido al uso de hombreras, cintura entallada y falda levemente evasé que llega justo debajo de la rodilla.